El hombre del sombrero de humo






Érase una vez un hombrecillo que deseaba ser chimenea. Soñaba con ponerse un gran sombrero y que de él saliera humo. Todo el mundo le decía que eso era imposible, que las personas no pueden ser chimeneas y que de sus cabezas era imposible que saliera humo. Pero él lo deseaba con tantas ganas, y era tal el empeño que le ponía por lograr su sueño, que un día, de su alto sombrero, comenzó a salir humo. Ahora el hombrecillo era feliz, se había convertido en una chimenea andante, y demostró a aquellos incrédulos que era posible alcanzar lo que se desease, por muy difícil (o casi imposible) que fuese.


Un dibujo rápido a lápiz.

9 comentarios

  1. hola Mar.
    Si quieres que te llegue una tarjeta viajera puedes enviarme tu dirección postal a mi correo.
    Un saludo:
    Yolanda
    (colectivo satélite)

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  2. De acuerdo!! Ahora mismo la envío.

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  3. Hola Mar!
    Gracias por tu comentario, me ha echo mucha ilusión y me alegra que te guste mi blog, me he metido en el tuyo y a mi también me ha gustado mucho tu trabajo, ánimo a seguir haciendo grabado ( a mi me encanta)
    y por supuesto que te doy permiso para que me linkees,,jjjj
    besitos

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  4. Veo que tu también te animas con las tarjetas :) está muy bien :)

    Y eso de que no se puede echar humo por la cabeza... la ley! hay veces que yo creo que casi casi veo humos en muchas cabezas por aquí al lado :)

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  5. Sí, me he animado con las tarjetas viajeras!! Me hace muchísima gracia la idea, seguro que salen cosas interesantes!!
    Y sí, mucha gente echa humo por la cabeza, humo negro y espeso... pero si te fijas, el de este hombrecito es blanco y ligero, y nada contaminante.
    Gracias por pasarte por aqui!!

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  6. qué bonito!!! El cuento también es tuyo? Me gusta un montón! y los monstruitos son geniales!Como gominolas!!
    La expo fue muy bien, gracias! Hasta vendí un cuadrito!!!
    Saludos!!

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  7. Sí, el relato es mío, me salió solo al ver el dibujo; no soy Cervantes, pero bueno...

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  8. este dibujo a lápiz es una preciosidad. El lápiz tiene algo especial.

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