"Narrar por capas", taller con Elena Odriozola y Gustavo Puerta Leisse


Hace unos días me enteré de la feliz noticia de que era una de las veinte personas seleccionadas para asistir los días 14 y 15 de diciembre al taller Narrar por capas, de Elena Odriozola y Gustavo Puerta Leisse, dentro de las actividades de este año del Mazoka, ¡menudo lujo!. Además era en Vitoria, una ciudad que conocía de pasada pero que me tenía enamorada, así que encantada de volver a pisarla.   


Elena había trabajado recientemente con papeles recortados por capas para una serie de ilustraciones tituladas BAZAR – Catálogo de juguetes, que hace un par de meses pudo verse expuesta en Madrid.   El objetivo del taller era realizar una imagen con esa técnica que tuviera que ver con un juguete de nuestra infancia. Para comenzar a practicar con el cúter y entender un poco el funcionamiento de la técnica, nos dio dos fotocopias con una de sus imágenes de El Bazar en la que teníamos que recortar las masas negras y superponer después los dos folios para ver el resultado.

Prueba de corte, la ilustración es de Elena Odriozola.

Para elegir el juguete, nos propusieron que habláramos durante 15 minutos con el compañero que teníamos enfrente sobre los juguetes que teníamos de peques. Empezaban a salir anécdotas, recuerdos, y algún que otro trauma sin resolver (eso casi que lo dejamos en manos de profesionales), y a revivir sensaciones que teníamos al jugar con aquellos juguetes. Y, como no, al final acababas hablando con el de enfrente, con el de al lado, con el grupo de más allá... Fue curioso, porque seguramente mucho de lo que recordé no hubiera aparecido tan fácilmente en mi cabeza de no ser por hacer este ejercicio en común. En mi caso, había dos juguetes entre los que elegir, uno era una bicicleta morada con ruedines y el otro mi colección de Mi Pequeño Pony (y mi trauma por cómo me desaparecieron en una mudanza, pero lo dicho, eso para los profesionales citados anteriormente), pero finalmente elegí estos últimos, que además siempre es lo primero que recuerdo de mis juguetes.

Después de esto, Gustavo nos propuso escribir en treinta minutos un breve texto  acerca del juguete elegido. No me veo muy capaz de escribir, me parece algo muy complicado y lo respeto bastante, pero me sorprendí de lo bien que trabajo bajo presión, ya que en tan poco tiempo saqué algo que, aunque muy mejorable, me dejó contenta. Parece ser que cuando se habla desde el recuerdo y la vivencia personal todo fluye mejor.

Momento "¿y ahora yo qué escribo?"

Una vez escrito, se lo leíamos a Gustavo y Elena, y él se encargaba de comentarte en qué podrías mejorarlo. El mío lo dejé sin arreglar por falta de tiempo, porque comenzaba adentrándote muy bien en él pero el final era muy brusco. El siguiente paso era hacer bocetos para la imagen final, la idea era construir una imagen que generara la necesidad en el niño de tener ese juguete. No sé si lo habré conseguido, pero tras tanto recordar y escribir no necesité hacer muchos bocetos para llegar al resultado final, sólo revivir la sensación de cuando jugaba con todos aquellos ponys y lo que disfrutaba y la imagen salió sola. En un principio iba a ser una niña galopando en uno, pero para hacerlo más divertido la convertí en equilibrista, ¿quién no querría hacer piruetas imposibles sobre un Pequeño Pony?.


Una vez se tenía la imagen en un A3, había que calcarla también por detrás. Era necesario tener las líneas bien definidas para que luego al superponer papeles no quedara descuadrado. Una vez calcada por detrás, poníamos esa imagen en negativo sobre el papel que utilizaríamos en el trabajo final y repasaríamos la línea para transferirla, y una vez hecho esto comenzar a cortar.



 Llegó un punto en el que me iba a estallar la cabeza por no saber muy bien dónde cortar sin pifiarla, así que acabé consultando a Elena, que me supo resolver el dilema. Al final, quedaron 3 capas de papel recortado, más el marco,y el fondo.

Fue un taller que se me hizo muy corto pero muy intenso, y disfruté muchísimo del proceso y de una técnica que se me hace complicada pero que a la vez tiene un montón de posibilidades. Y fue una pena no poder quedarme por la tarde el último día y perderme las dos charlas que dieron los talleristas, que seguro que estuvieron muy bien. Un placer haber tenido el privilegio de asistir gracias a los chicos de Ilustrapados en Araba, que han sido quienes lo han organizado todo, volví a casa encantada y con cosas que ordenar en mi cabeza.

He intentado hacer alguna foto decente del resultado final pero sólo he conseguido que queden bien algunas de los detalles, no tengo muy buena luz por casa, pero más o menos se entiende cómo es la imagen.





2 comentarios

  1. Me encanta esta técnica, el resultado me parece tan evocador... ¡qué envidia de taller!
    La última imagen me recuerda mucho a Eiko Ojala

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  2. Sí, es una técnica muy curiosa y complicada, pero el resultado me gusta bastante. No conocía a Eiko Ojala, estoy viendo su trabajo y me gusta mucho, ¡gracias por la recomendación!.

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